Uno de los objetivos que tenemos en nuestros montajes, es que el público sienta algo, además de que tengan un momento de convivencia en familia.
Cada espectáculo es diferente al anterior, y por lo tanto, cada uno busca generar una reacción diferente, lo cual lo hemos podido constatar en diferentes funciones, ya que
hay ocasiones en que tenemos el honor de que gente se nos acerca al final de la función para comentar algunos aspectos de la temática de las obras, lo que les gustó, sus impresiones y sensaciones generales del espectáculo recién vivido. 
Por ejemplo, en uno de nuestros más recientes estrenos: “Friendzone. El lugar donde cabemos todos”,  la gente lloraba de risa, ya que existía una gran identificación con el tema de la “Friendzone”, pues, ¿quien no ha Friendzoneado o a quien no lo han mandado a la Friendzone?. 
Pero no todas las obras son así, ya que tenemos otro espectáculo llamado “Iván está muy ocupado” donde a pesar de ser también un sólo actor, es más, el mismo actor Joel Vences, la experiencia del espectador es una cosa totalmente diferente.
“Iván está muy ocupado” es una obra donde la existencia de un hombre es contada, desde el inicio con el nacimiento de Iván y termina cuando el personaje agoniza de vejez.
La obra hace una reflexión del día a día, Iván vivió mucho, pero nunca vivió en realidad, sí, fue a la guerra, sí se casó también tuvo hijos ¿Pero eso qué? ¿Iván soñaba con ser héroe de guerra, trabajador y papá? Tal vez no, pero siguió la inercia de una época a que necesitó carne de cañón para la guerra y un apéndice humano para operar máquinas.
Y tal vez lo más terrible es que Iván nunca se lo cuestiona, simplemente va corriendo tras el día a día.
La obra es muy sencilla en su formato, un banquito, y una caja de cartón como escenografía, todo lo demás se construye entre la imaginación del público y las imágenes que recrea el actor en pantomima, pero aclaremos, no es Iván un mimo, #IvánSomosTodos.
Esta obra surge como un proceso de investigación actoral de cuando Joel Vences aún estaba estudiando en la Universidad Veracruzana, por ahí del 2003,  y se estrena en un festival llamado “Teatro en La Alacena”, el cual consiste en mostrar obra en espacios no convencionales o no teatrales.
Pese a que esta obra se presentó en un inicio mucho antes de que se formara #TitereVivo, se ha integrado como parte del repertorio, por el uso simbólico que se le da a las manos que se vuelven en personajes.
La última vez que se presentó fue por ahí del 2013, y fue muy grato encontrar personas que la habían visto 10 años antes, y nos compartían cuánto les conmovía, ya que las hacia reflexionar en torno a la manera en que estaban llevando su vida, entre otros comentarios.
Por eso cuando un espectador nos espera conmocionado es una gran emoción para Titere Vivo, significa que algo hicimos bien y el espectador entendió el espectáculo, o ha descubierto una lectura que no habíamos imaginado, pero no importa, por que el arte tiene muchos significados, tantos, como espectadores quieran haber.