Hija de familia acomodada, quién sabe en dónde y cómo, pero acomodada, desde pequeña ha sido difícil tratar con los demás, en el comedor de la escuela si no se le
servía a ella primero los alimentos se enojaba y volteaba las mesas a patadas,
secuestraba el comedor y la cocina tomando a sus compañeritos como rehenes,
así, a la mala se acostumbró a llamar la atención.

Desde siempre, ha sido una romántica, ella no sabe por qué siempre sus relaciones
amorosas terminan en fracaso, pero eso no es impedimento para que vuelva a
intentar creer en el amor.

Su primer novio en edad temprana se llamaba Oscarín, el pobre niño creció lleno de
inseguridades después de ser novio de Inés, a los 14 años. Que Inés haya pasado
por su vida se convirtió en un sello constante para que siempre sirviera de
tapete a novias engreídas.

Su segundo novio era Lalón, el chico popular de la secundaria, cuando él fue novio
de Inés iba en el último grado de secundaria e Inés en el primero, Lalón era el
mejor en los deportes, las niñas lo asediaban, era brillante en los estudios y
tenía tiempo para practicar vandalismo en las horas fuera de la escuela, pero
cuando estuvo con Inés cambió radicalmente, Inés lo absorbió en tiempo las 24
horas los 345 días del año que duraron como novios. Inés se encargó de realizar
y cumplir amenazas contra las admiradoras de Lalón, les pego chicle en el
cabello a algunas, a otras las aventó por las escaleras del colegio, a otras
les inventó chismes llevándolas a la muerte social, el equipo de futbol
americano de Lalón se quedó sin porristas siendo Inés la única en el equipo de
animación para ese equipo de fútbol americano, llevo a Lalón y su equipo a la
victoria, ya que sabían que si alguien se atrevía a taclearlo o interferirle un
pase, la celosa novia de Lalón, Inés, entraría en ipso facto a la cancha para
saldar cuentas rompiéndoles el cuello o peor destino les esperaba si Inés los
asechaba después del partido no había poder humano que pudiera salvarlos.

Inés y su hostil carácter disolvieron el equipo de futbol americano…

Su tercer novio lo tuvo en la preparatoria, pero cuando lo vio platicar con su maestra de
inglés después de la clase para pedir explicaciones de una tarea, Inés la jaló
de los cabellos hasta dejarla pelona, como la maestra por las tardes cantaba
jazz en un café se le quedó el apodo de “La cantante calva”

Inés ha tenido que lidiar con su carácter desde siempre, a veces ella quisiera escapar
de sí misma, pero no hay nada que pudiera cambiarla, siempre fue expulsada de
la escuela así que se volvió autodidacta, aprendió repostería y vende postres
con envío a domicilio por internet y ha tomado la repostería como oficio desde
entonces.

Ahora se niega a dejar ir una relación con Joel Vences, un tipo que estaba… ¡Ahí! Y
desde ese entonces Inés quiere contar una y otra vez su historia de amor ante
los ojos de propios y extraños, disfrazándolo de obra de teatro  a la cual
ella decidió llamarle “Mi amor con Inés Tabilidad”