Hola a todos nuestro amigos. En esta sección les narraremos breves, pero muy divertidas historias que nos han ocurrido en el increíble mundo de los títeres.

La primera anécdota es una que nos ocurrió en el año 2015. En ese tiempo estábamos preparando la reposición de la obra con la que formamos el grupo, la cual es ”Ñaca ñaca llegaron las leyendas” en el Teatro La Caja, en Xalapa. Siempre que tenemos función, no damos a la tarea de repartir la publicidad de la temporada de la ciudad. En esa ocasión, el director del grupo decidió repartir publicidad en la Av. Miguel Alemán donde abundan escuelas.

Un par de días antes de las funciones, recibimos una llamada de una madre que pedía que le vendieramos o apartáramos boletos, lo cual no es extraño para nosotros, pero lo raro fue la forma tan desesperada en que los pedía, realmente mostraba un interés en no perderse la obra.

El día de la función llegó, se dio de manera habitual, pero al término, una señora junto con su hijo se nos acercó y no dijo que ella era la persona que había llamado con tanta insistencia aquella vez. Le preguntamos el por qué, y para respondernos, nos trajo a su pequeño hijo de apenas 4 años. El niño con ojos de plato y llenos de admiración nos contó que:

“… cuando vi el cartel pegado en mi escuela, me emocione mucho y lo arranque y lo enseñe a mis demás compañeros,  les mostraba que habría una función de títeres y quería que me acompañaran pero ninguno quiso. Lleve el cartel en mi mochila y lo enseñe a mi mamá y le pedí que me llevara al teatro a ver los títeres. Ella no quiso, pero el cartel lo tuve en mi mochila por varios días e insistía a mi mamá que me llevara, Ya que nunca he visto títeres. Mi mamá al final acepto y los llamó para comprar los boletos.”

La señora nos comentó también que no sabe cómo fue que surgió este interés en él, ya que nunca había visto títeres, ni obras de teatro. Pensaba que era un mero capricho, y que como otras cosas, se le pasaría el interés en poco tiempo. Nos platicó que se dio cuenta que era un interés auténtico cuando lo puso a elegir, ya  que él también quería un juguete, y le dijo que solo podía tener una cosa, el juguete o la obra, siendo que eligió la obra, y fue por eso que tuvo que cumplir su palabra.
Nos quedamos maravillados y conmovidos por las palabras del niño y de su mamá. Posterior a la charla, el pequeño sacó la nota del periódico de la obra, y nos pidió que lo autografiaramos cada uno de los integrantes del equipo, y para concluir esta emotiva experiencia, se tomó una foto de nosotros con los títeres y este pequeño niño. Después de eso, aun mantenemos contacto con la familia, ya que se ha vuelto en un nuevo fan de Títere Vivo, y nos ha seguido en varios espectáculos, y lo más importante es que después de conocer el mundo del Teatro y de los Títeres, se convirtió en un público asiduo de las funciones.